


Batman: Arkham Knight es la conclusión de la tetralogía de Rocksteady con el Caballero Oscuro y uno de los juegos de superhéroes más espectaculares en términos de escala y producción. Lanzado en 2015 para PS4, Xbox One y PC, pone a Batman frente a su mayor amenaza combinada: toda Gotham evacuada, todos sus enemigos unidos y una figura misteriosa conocida como el Caballero Arkham liderando el ataque.
El Batimóvil es la incorporación más importante de esta entrega. La ciudad de Gotham está diseñada para él: autopistas anchas, túneles bajo tierra y plataformas elevadas que se convierten en rampas de lanzamiento. El modo combate del Batimóvil, con su cañón de ondas de pulso y sus misiles, enfrenta al vehículo contra tanques militares en batallas que rompen el ritmo del combate cuerpo a cuerpo.
El sistema de combate FreeFlow de la serie alcanza su madurez aquí. Los encadenamientos de ataques, los contraataques sincronizados, los ataques de gadget y las ejecuciones finales crean una coreografía de violencia elegante que es satisfactoria incluso después de cientos de encuentros.
La ciudad de Gotham en Arkham Knight es la representación definitiva de la ciudad de cómic: el Art Deco de los rascacielos, los callejones llenos de neón, los puentes que conectan los tres distritos de Bleake, Miagani y Founders. Planear desde las azoteas y lanzarse en picado sobre los delincuentes nunca ha sentido tan bien.
La revelación de la identidad del Caballero Arkham, conocida de antemano por la mayoría de fans, no impide que la historia tenga momentos emocionalmente efectivos sobre la psicología de Bruce Wayne y el coste de ser Batman.