


Among Us es el fenómeno social más inesperado de los videojuegos modernos. Desarrollado por InnerSloth y lanzado en 2018 con poco impacto inicial, explotó en popularidad en 2020 durante la pandemia cuando streamers y youtubers lo popularizaron, convirtiéndolo en el juego más jugado del mundo durante meses.
La premisa es un juego de deducción social: un grupo de astronautas en una nave espacial intenta completar tareas mientras uno o más impostores entre ellos intentan sabotear la misión y eliminar a la tripulación sin ser descubiertos. Cuando encuentran un cadáver o activan una reunión de emergencia, todos debaten quién podría ser el impostor basándose en sus observaciones y la sala vota para expulsar a un sospechoso.
La dinámica social es todo. Los impostores deben mentir convincentemente, crear coartadas, desviar las sospechas hacia otros y actuar con suficiente normalidad para no delatar sus movimientos. Los tripulantes deben observar comportamientos sospechosos, recordar dónde estaba cada persona y analizar quién tiene más que ganar señalando a otros.
Las discusiones en voz o texto son el corazón de la experiencia. Las acusaciones, las defensas, las alianzas y las traiciones que ocurren en esos 60 segundos de debate son el teatro improvisado que hizo viral al juego.
El éxito de Among Us inspiró directamente el boom de los juegos de impostor y deducción social que siguieron. Es un diseño de mecánicas sociales tan brillante que funciona con tan solo cinco jugadores o con hasta quince personas en una misma sala.