El auge imparable de los juegos indie
Hace quince años, indie era sinónimo de proyecto pequeño con recursos limitados. Hoy, algunos de los juegos más influyentes y vendidos del mercado vienen de estudios de menos de diez personas.
Celeste es quizás el ejemplo más claro. Matt Thorson y Noel Berry crearon un plataformas de precisión que escondía una historia sobre la ansiedad y la superación personal. Ganó premios de accesibilidad y fue uno de los juegos más discutidos de 2018.
Hades de Supergiant Games demostró que el género roguelike podía tener una narrativa coherente. Cada muerte avanzaba la historia. Fue el primer early access en ganar el premio BAFTA al mejor juego.
Stardew Valley es la historia más extrema: una sola persona pasó cuatro años creando un simulador de granja que vendió más de 20 millones de copias y sigue recibiendo actualizaciones gratuitas.
La barrera de entrada para crear videojuegos nunca ha sido tan baja. Unity, Godot y GameMaker permiten a equipos pequeños competir con producciones de millones de dólares cuando tienen una idea sólida.